sábado, 9 de abril de 2011

Consiga Barroca

Los pisos de los otros serán solo el sostén de pasajeros que extinguirán un andar sin destino, porque se pararan sobre el pasado de otros correrán sobre y no para,  porque no sembraron el camino de los recuerdos, de los sentimientos inclasificables, de un poco de los que se creyeron que son dentro de las meticulosas adversidades de la nada en su plena totalidad. Replanteando la nadiadad de los C, de los que nadan en los mares de los recordados, masturbando al olvido de los reprimidos y su ello en ellos, usando mentiras para justificar su existencia. Cuando las palabras misma es una mentira, cuando el cuando no es cuando sino un donde y luego un desde cuando. La mentira se volvió verdad y cuando la razón nuestra razón de ser, el ser siendo. Cada vez todos son menos uno y mas uno en la ecuación de la identidad, menos que menos en la ínfima porción de la realidad. Y justo ahí cuando todos estaban, sabían y podían justo ahí no paso nada. En un rincón de la estructura social a la sombra de una cruz que podría haber sido un circulo y entonces hubieran colgado de nuestros cuellos círculos sagrados tan redondos y tan exactos que el mismo infinito encontraría su final en si mismo.  

Eliana Haydeé Tortorella

miércoles, 2 de febrero de 2011

Querido Julio:


Ésta carta es posible que se acumule junto a los diarios que se apilan en la puerta de tu casa, esperando contarte como avanza la involución mundial. Los progresos tecnológicos que hubieras visto en tu televisión sin antena, entre la neblina nicótica que perfumaba tu habitación, que se podía trasladar a cualquier parte del mundo, como bien dijiste una vez, esa habitación podría ser la habitación de un cuarto en París; cuando estabas en Buenos Aires.
Me genera nostalgia que te jubilaras, colgaras el lápiz y dejaras de violar al papel con tus escritos impertinentes alejados del espacio y el tiempo.
 A veces me siento tan impotente, porque me gustaría decirte tantas cosas, que no estás dispuesto a escuchar; cuando pudiste hacerlo, no tuve palabras, no sabía hablar.
Me enamore en el colectivo; en el tren; subte; consultorios; Bares; tiendas; supermercados; en casas, y patios; en el colegio, luego en la facultad y en la calle. Pero en un libro solo me enamore de vos, coquetee con muchos otros, tanto hombres como mujeres, con la vulgaridad petulante Alemana; con la frialdad obsesiva de los suecos; con la fogosidad italiana; con el hervor latino; la sabiduría oriental; la adorable arrogancia francesa; con los estrategas norte americanos y con muchos argentinos, pero solo vos me llevaste a pasear por Francia y por dormitorios plagados de conejitos, me hiciste llorar en un dialogo de ruptura y me definiste en un amor 77 con un tal Lucas, ¿Quién era Lucas? ¿Quiénes eran todas esas mujeres que te acompañaban cuando eras otro?
Vi el crepúsculo, Julio, y llore, porque “para verme tenía que mirarte eso me susurraste cuando me iba a dormir con vos en mis brazos y mientras dormida te arrugaba y al despertar te subrayaba. 
Te hice un regalo, sin dinero, sin pretensiones y sin que vos sepas, te hice un centro cultural, le dibuje una Rayuela y en el cielo de aquel juego escribí esta carta junto a tu cap.32 “(…) te escribo porque no sabes leer. Si supieras no te escribiría o te escribiría cosas importantes. Alguna vez tendré que escribirte que te portes bien o que te abrigues”. La Maga. Espero noticias tuyas, un papel en un cajón o un borrador esperando ser encontrado. Te envió desde la circunstancia temporal un capitulo 7 en tu mejilla izquierda.

                                                                               Eliana  Haydeé Tortorella

miércoles, 26 de enero de 2011

AIRE LIBRE

Pensó hasta llegar a tener días enteros ocupados con la misma idea, practicó posturas y tonos de voz frente al espejo, junto argumentos irrefutables para su ascenso, veinte años en el mismo puesto requería por piedad un reconocimiento.
Antes de entrar a la oficina de su jefe llenó los pulmones, el suficiente para poder emitir su monologo sin interrupciones, demasiada presión y dignidad en juego. Y en un mínimo descuido que no estaba planeado, con una consecuencia inesperada e inevitable, que se le escapo de sus manos, un tremendo pedo retumbo en esa oficina de techos altos.
Sus miradas fijaron un silencio tenso y él con todo perdido en un suspiro, con un tono firme  le dijo: - ¡seria bueno que las oficinas tuvieran ventanas! Y su jefe lo miró seriamente e inclinándose a un costado respondió con una metralleta de pedos: -Lo que usted diga mi amigo, es difícil encontrar gente con la que uno se sienta cómodo. 

martes, 25 de enero de 2011

oops...

En ese instante esquivo por defecto y efecto caminaré  por los mares muertos,  amparada de recuerdos reinventados.
Cambiaré de piel, y mis arrugas me verán marchar joven y sin memoria, descansando en los brazos de mi padre, despolvando mi edipo.
Observo y aprendo a correr alrededor de mis días, veo sin querer mirar a los niños descubriéndose  ancianos, leyendo sus historias, sujetos marcando a sujetos. La cadena incesante de la última firma. Todos los muertos latiendo en futuros muertos. La reiteración de le creación en todas sus formas y personajes.

lunes, 24 de enero de 2011

MADUREZ INCIERTA

Julio, es un poema, un cuento, el ladrón de olvidos, que se asoma a contarnos como es el sentimiento antes de sentirlo. De tanto espiar y sin buscar encontró a Alejandra, dueña de lilas y una oscuridad brillante que deliraba de cansancio.
Él sabía que quería empapar de sangre un baño ajeno, que sus muñecas gritaban la última poesía, el último día de pena.
Le susurro al oído que se quede y ella besó los vírgenes rincones de su ser.
Ella se fue y él fumó las páginas que no escribió.

domingo, 23 de enero de 2011

Tregua


Y por fin, una anciana se desnuda ante su amante de juventud, le enseña un cuerpo vivo que se marcó de pasión y destierro con el pasar incesante del tiempo, que no le dio tregua a la juventud y la dejó ser ciclo. La mujer vieja baila insumisa como en las suicidas primaveras de inexperiencia, se deja caer, se llora el cuerpo y, en un forzado movimiento, levanta su cabeza para suspender así  su ultimo anochecer; se deja terminar de ser, que la encuentre un alguien desnuda como la primera vez que el mundo la admiró.