sábado, 17 de agosto de 2013

Mirando el reloj





El tiempo no me asienta, no responde al contrario segundo a segundo, cana tras cana me arrolla de interrogaciones, mis miedos se reformulan pero no se van, maduro y pierdo, me encuentro y vuelvo a cambiar, como si toda mi efímera existencia fuera un ciclo activo que solo se va a detener con mi muerte.
Después de muerta, ya no quedará conciencia, ni fantasmas, ni cielo, ni reencuentros, solo quedará el recuerdo en alguien, una foto que perderá sentido en alguna generación y quien sabe capaz que un texto firmado que solo evoque mi nombre y jamás mi rostro.
Ya pocas cosas me preocupan, porque poco a poco son menos las cosas que valoro, mientras mas me enfoco en el grano de arena que transcenderá la vida, solo un gesto en toda una vida bastaría para que el mundo fuera la playa donde los pasajeros podamos caminar descalzos. 


Eliana .H. Tortorella

miércoles, 12 de junio de 2013



Cuando supe que existías no tenía forma de entenderte o de que entienda que todo estaba a un paso de cambiar, me paré a mitad de camino y miré todo lo que soy, todo eso que no me gustaría que seas, para que nos sufras, para que seas mejor y vi todo lo que debería ser en el futuro y sentí que no iba a poder, sentí que te me ibas a escapar de los brazos porque no sabría como sostenerte.
A medida que pasa el tiempo veo como mi cuerpo entero se va despidiendo de las vírgenes formas, mis pequeños pechos crecen y mi panza asoma hasta hacerse presente, pero todo eso no hizo que te comprenda, sí que te amará, cómo explicar un amor que no se mira, que no se toca y que es mío, infinitamente mío.
Y siendo mas joven que la vida me lo explicaste todo, te moviste y cuando apoye mi mano te moviste más y cuando me puse a llorar bailaste dentro y supe que iba a poder, que sería todo aquello que te haga feliz, que festejaría tu risa, que secaría tus lagrimas, que simplemente daría mi vida para que ese corazón retumbe en el mundo. Y todavía no te conozco.


Eliana Tortorella.

sábado, 16 de febrero de 2013

Cuando aprendí a besar, mirar, cantar y hablar



Sus besos son definitivamente diferentes, vienen acompañados de fuertes abrazos, de una sonrisa que no tiene otra intención mas que ser eso, la muestra de la felicidad en el ahora, como si ese momento fuera único e irrepetible, su mirada es siempre de sorpresa, porque todo lo olvida rápido y cada vistazo es una bienvenida al mundo.

Él no hace mas que hamacarse y yo no hago más que buscar su mirada, pueden pasar días sin que la encuentre pero una vez cada tanto nos encontramos y un gemido nos conecta, es cuando me permito tocarle la manos y por un rato no se mueve, después se vuelve a ir y yo vuelvo a esperar que me visite una mirada.

Tiene la edad de mi mamá pero la peino como si fuera mi hija, se sabe una canción, solo una, ella tiene un don, me la canta como si nunca la hubiera escuchado.

Ella no tiene voz aunque sus manos gritan eufóricas, su cara se desborda de gestos y me cuenta entre señas y muecas como estuvo su día, cuando me despido siento que hay mucho ruido y pocos significantes entre los no discapacitados.

Eliana Tortorella

sábado, 19 de enero de 2013

INGENUOS




La realidad es una cosa compleja dijo mi abuelo y resulto que era cierto, porque resulta que hay una realidad pero muchas formas diferentes de percibirla, lo valores no son mas que una reglamentación de convivencia, de la cual estoy envenenada. Siento un veneno letal que corre por mis venas tratando de generar una enfermedad masiva que nos ayude a entendernos en la compleja relación de ser.

Hay días en los que me cuesta respirar, me genera culpa mi abrigo cuando miro el desabrigo cultural y literal, el hambre de tener y el hambre de sobrevivir.

Un chico es eso solo un chico y ya me dejo de cuestionar el por qué de su realidad, porque me surge el por qué del hombre y el limite, en esos momentos me siento manca, no me alcanzaría la vida para palear una condición que beneficia al mundo y su economía, somos el porcentaje que alimenta a la víbora que fue mutando de corona a sillón, que a su vez son los títeres de un sistema que se retroalimenta solo a esta altura ya sin fin, pero crece y descrece la humanidad.

Mi abuelo solo me dijo dos cosas que recuerdo, una sobre la realidad y que el amor no va a vencer a las masas pero sí al individuo.



Eliana Tortorella

martes, 18 de diciembre de 2012

Cadáver Exquisito



Podría no leer sobre aquellas palabras que se callan pero es inevitable inventar las respuestas que no se dan, las palabras que necesito para justificar aquello que plasma huecos en mi andar.
Hablo con vos y me acuerdo del tren que soñaba cuando era chica. Trepaba paredes con cascadas decoradas con minúsculas cerámicas de colores. El viento vertical me cerraba los ojos, haciéndome un vacío momentáneo de imágenes imperdibles.

Imágenes que hoy son fotografías recurrentes de la mujer que se para frente a mis ojos, evocando la simpleza de los pequeños detalles; quisiera no interrumpir el dialogo con lagrimas que se empeñan en dar el presente ante el relato que me identifica, te escucho y veo a una niña solitaria de ojos tristes buscando en la deformidad de las nubes aquello que acunaban los sueños, la veo recolectando flores que se secaron como tantas lagrimas.
Me preguntas por qué siempre escribo en minúsculas. Desearía poder escribir en mAyúSculA, pero mi torpeza con ellas es el simbolismo perfecto que me indica que aún no las merezco. Los tacos de mamá lucen mejor adentro de casa.

Me respondes como una mujer, me miras como una niña para camuflar a la perra, para poder presentarla en sociedad, creo que de eso algo sé, MIENTO EN MINUSCULA y digo la verdad en mayúscula, pero soy la lady que en letras se lee incorpórea y pura, soy perra que se disfruta y no necesita dominación ¿Sabes quién sos? cuándo no sos letra.
Si no sos significado, sos significante, palabra usada, tomada, promiscua, pasas por todas las bocas, lenguas y salivas y distintas emociones te evocan. Te morís por ser vociferada sin tomar conciencia que una y otra vez renaces para ser asesinada.
¡Mal interpretada! me dejo nombrar por aquellos que ignoran que quiero estacarme en sus lenguas, me usan y me traducen, quiero ser letra corpórea, que el silencio mate la palabra y me penetre la realidad, quiero darle el fin a la masturbación de la imagen auditiva, quiero ser carne y que el silencio grite de acción en mi cuerpo.

Cadáver Exquisito por Nadia. S y Eliana.T (2007)

viernes, 23 de noviembre de 2012

Dos formas de subirse a la Toyota



Revolviendo sabanas, sentí como mis tripas se estrangulaban reclamando alimento, me levante e impulsivamente abrí la heladera, solo una lata de tomate y una revolución de experiencia licuo mi mente, hecha amalgama gris.
La lata y yo
Yo y la lata
La Toyota
Todo era confuso, quise hablar, no pude, no me entendía, nadie me ayudaba, el discurso absurdo me margino de los otros y hasta de mi súper-yo, como si mi yo se hubiese hartado de mediar con mi primera experiencia de satisfacción.
No tenia ni motivo ni causa para respetar a la lata; con las extensiones de mi torso destroce ese cilindro de oferta, de repente todo era rojo, primario, mis venas tenían semillas y pensé saborear el tuco venático de cabeza y cruzada de brazos, recordé, que el hombre que irrumpió en la cocina era mi padre, que abrigo mi cabeza con su saco de conciencia moral, me enseño reprimir a juzgar mi autentico accionar, entendí, que me moriría en mi realidad, es preferible vivir en una realidad muerta, así debe ser.






  
Pensamiento y razón:
Firma y aclaración:
Tortorella Eliana y Eliana Tortorella 








 
                     

lunes, 12 de noviembre de 2012

Veo veo ¿Qué ves?



Cuando la cosa se levanta de mal humor, mejor ni acercarse es posible que te derrita de un suspiro matutino. Tiene sus días, no siempre se levanta bordo, tiene días transparentes, azules y mis favoritos son los tornasolados; cuando amanece cantando en su idioma y me lleva a bailar sobre las brisas jugando con cada espacio primario, con cada gesto que me delate. Son días largos, literalmente largo, podemos estar bailando semanas, bebiendo ilusiones que se evaporan en el piso,  al compás de risas y llantos ajenos, nosotros bailamos.
La  cosa no tiene forma, la cosa no es real, la cosa me da un beso y mis pastillas dicen good bye.

Eliana Tortorella